20 febrero 2016

Mi punto de vista.

Vivo en un barrio joven, aunque yo no lo soy tanto, desde 2006. Cuando vinimos aquí muchas de las casas que hay ahora no estaban construidas y las que había estaban medio vacías. Un bar en el parque era toda la actividad fuera del centro comercial. Ahora ya hay dos bares, una tienda de chuches y un Mercadona.
En 2007 se creó la asociación de vecinos, cuatro gatos que nos juntamos para intentar hacer barrio, y desde entonces hemos estado en ello. Desde el principio la asociación se movió por intentar mejorar el barrio. Nos movilizamos hasta conseguir que retrasaran la valla del Seminario para tener una acera ancha para llegar hasta el barrio. Pedimos que se solucione el cruce peatonal con de la circunvalación con una pasarela que evite otro pelos en los pasos de cebra, de momento se ha mejorado la señalización del cruce y parece que va siendo menos peligroso. Pedimos un colegio y un centro de saludo para el barrio, que parece que van a tener que esperar.
Además, la asociación organiza actividades como los Reyes, donde sus majestades reparten regalos a todos los niños que se acercan al barrio (500 el último año); el cross de reyes, en el que este año han participado alrededor de 450 corredores; la carrera para los niños del barrio; las fiestas de mayo; la decoración del árbol, antes de Navidad; y seguro que me dejo alguna cosa.
Pero el trabajo de la junta no son esos días. Hay reuniones, con la federación, con el ayuntamiento, en la junta de distrito, hay que conseguir patrocinadores para las fiestas, la carrera, los reyes..., buscar a los artistas, preparar las degustaciones... Hay mucho trabajo que nos e ve ni se agradece.
Desde qué recuerdo se ha pedido la colaboración de los socios. Algunos se ofrecen para colaborar en las actividades, que es lo que se ve, y se agradece, pero a la hora de la labor invisible parece que siempre están los mismos.
Y ¿a qué viene esto? Pues a que estoy un poco harta de oír acusaciones hacia estos currantes, que han mantenido a flote la asociación y ya vale.
El año pasado por estas fechas, coincidiendo con la apertura del proceso de escolarización, un grupo de padres a los que no les tocaba el colé que querían para sus hijos se juntaron para protestar por el proceso. Hasta ahí todo bien, cada uno protesta por lo que quiere.
Pedían que se revisase todo el proceso porque consideraban que la zona única, establecida en Logroño hace unos 20 años por las movilizaciones de otros padres descontentos, no era justa para los niños de este barrio, porque dejaba en manos de los colegios sumar un punto a los niños y niñas que viven más cerca de él. Cuando se implantó la zona única yo no estuve de acuerdo, porque considero que los niños deben ir al colegio más próximo a su casa, más que nada para que cuando salgan del cole tengan a sus amiguitos cerca para jugar, y protesté donde pude aunque no sirvió de nada, pero ese es otro tema. Para mi la zona única ha favorecido a aquellos padres y madres que querían llevar a sus hijos a colegios concertados, en los que no entraban por proximidad pero tienen recursos suficientes como para llevarlos, y ha perjudicado a muchas familias sin recursos que tienen que gastar en comedor o en transporte lo que, en algunos casos no tienen.
Este año la Consejería les ha dado parcialmente la razón, al considerar que el punto extra que puede otorgar el colegio a las solicitudes de los aspirantes no puede ser por la zona en la que viven. Mejor me parecería que se zonificase Logroño, pero bueno, eso iría en contra de la libertad de elección de centro de los padres, y a los colegios que están en el extrarradio les correspondería una zona de influencia poco adecuada a sus objetivos, ¿o no?
Otra de las reivindicaciones que hacían, y que la Consejería sigue sin atender de momento, es que el sorteo de la letra es injusto. No puedo estar más de acuerdo en eso. Matemáticos de todo el mundo (es una exageración pero bueno) han puesto de manifiesto la injusticia de los sorteos por letra. La última vez, que yo sepa, que salió a la palestra el tema fue el 1 de febrero en http://verne.elpais.com/verne/2015/12/21/articulo/1450708343_196121.html donde José Ángel Murcia lo explicaba clarito, aunque la primera vez que yo lo vi tan bien explicado fue a mi querida Clara Grima en http://www.jotdown.es/2013/05/la-importancia-de-llamarse-grima/ y desde entonces ha aparecido en multitud de sitios. Parece que es un mal endémico y que no nos queda más que protestar cada vez que se utilice como criterio de selección, aunque no se si servirá de algo.
A lo que vamos, que me estoy yendo un poco (mucho) del tema.
El caso es que a partir de estas justas reivindicaciones se ha generado una situación de crispación en el barrio que, si bien la sangre no llega al río (estaría bueno) ha llegado a un punto en el que no me puedo callar. Lorenzo me dice que pase, que no va conmigo, que no le de importancia, pero a mi no me parece tan "sin importancia" como él dice.
No se si tienen razón o no cuando dicen que desde la asociación no se les ha apoyado. Cuando empezaron a quejarse de eso mi primera reacción fue de asombro. No me creo que hayan pedido ayuda a la asociación y se les haya negado, pero bueno. Puede que hayan tenido conversaciones en las que se hayan sentido así. No lo niego. Pero lo que si me llama la atención es que cuando no se les apoyó comenzaron una campaña de insultos, acusaciones e insinuaciones bastante ofensivas contra la junta en las redes sociales e incluso en el periódico.
Que son gente del barrio y la asociación debe preocuparse por ellos lo asumo, pero ¿que una asociación a la que no pertenezco tenga que defenderme en un conflicto que yo tengo, de la forma que a mi me parece que tiene que hacerlo, y como no lo hace como yo quiero me dedico a decir que si están vendidos y que qué sacarán de esto y cosas de ese tipo? Lo siento pero no.
Es como si mañana me cabreo y empiezo a decir que los de la "asociación de regantes homeopáticos del Iregua" (de la que no soy socia ni he participado en ninguna reunión) son unos incompetentes y unos ladrones, porque no han procurado que mi finca reciba el agua del río con la concentración de fosfatos que yo considero que es la que tiene que recibir. #modoIroniaOFF
Ahora hay otra vez elecciones a la junta de la asociación. Todos los que lleven más de 6 meses como socios se pueden presentar como candidatos. Me gustaría que hubiera avalancha de candidatos y que los miembros actuales se pudieran ir tranquilos a sus casas, porque ya en la última renovación estaban con ganas de dejarlo. Se supone que en este año, los nuevos iban a ir asumiendo tareas para conocer como funciona una asociación de vecinos, todo lo que hacer a lo largo del año, ¡que no es sólo las fiestas y ya!, pero por lo que yo veo siguen pringando los tres de siempre y el resto está para echar una mano. Mejor eso que nada, pero así no funcionan las cosas. Y más si hay gente que se dedica a esparcir infamias, mentir y a decir que se le ha insultado.
Ya se que esto no va con lo que estáis acostumbrados a leer aquí, que la vuelta al blog es un poco rara, pero no me quería quedar con esto dentro.
Quiero dejar este tema, intentaré no volver a entrar al trapo, porque parece que lo que a esta gente le gusta es enciscar, pero los que me conocéis ya sabéis que no va a ser fácil.
Lo peor es que me llevo mal rato por algún impresentable y lo que a mi me gustaría es que la asociación tirara adelante. Que hemos dejado muchas horas en ella para que ahora desaparezca, y por lo que voy oyendo por ahí es probable que bastantes socios se den de baja después de esto. Espero que sea un calentón y entre todos podamos hacer lo mejor para el barrio, pero para eso hace falta implicación, y no sólo el día del cros. También hay que ir a las reuniones en las que estamos representados, a las de preparación de actos, a las de revisión de cuentas, a las de ... Y pasar horas, todos los miércoles por la tarde, esperando a los vecinos por si quieren contactar en persona, para que pase uno fuera de hora y publique en Facebook chorradas.
Y ya vale por hoy, que tengo otras cosas en qué pensar.
Ya os contaré en que queda la cosa. De lo que estoy segura es de que a partir del 24 voy a vivir más tranquila y voy a poder disfrutar más de mi maridito. Porque otra cosa no, pero la conciencia la tenemos bien limpia.

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