04 octubre 2005

paranoias

Cuando hablaba de publicar mis paranoias no imaginaba lo difícil que me iba a resultar.
No es fácil abrir el alma, sobre todo si lo puede leer alguien que te conoce, alguien que se supone que debería conocer lo que piensas sin necesidad de leerlo en la web.
Pero lo cierto es que no se me da bien comunicarme. Curiosamente me es más sencillo hablar con un extraño que con alguien cercano. Es como si el miedo a ser juzgada, o a no ser comprendida fuera menor. Quizá sea porque las críticas duelen menos cuando no te importa quien te las hace.
Soy buena escuchando, pero no expresando lo que siento, sobre todo a los que quiero. Además soy una llorona, en cuanto empiezo a hablar de algo que no sea mi trabajo o lo maravillosa que es mi hija o lo bonita que es mi vida, es decir, en cuanto empiezo a hablar de mi y no de mis circunstancias, las lágrimas asoman a mis ojos y me convierto en una fuente humana.
A partir de aqui quizá sea más fácil comprender mis desvaríos.
Mañana mas.

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