30 diciembre 2008

Niebla

Desde ayer es lo único que se ve por la ventana.
Parece que este año se quiere despedir dejando un recuerdo de angustia y opresión, como si no fuera suficiente lo que nos ha hecho pasar.

Intento recordar cosas bonitas que hayan pasado estos 365 días y me sobran los dedos de la mano para contarlas. Un par de bodas (que estuvieron muy bien, es verdad) un par de primeras comuniones, dos nacimientos y un bautizo, y una noticia de un embarazo inesperado que me llenó de alegría cuando más lo necesitaba.

Y el resto ... no puedo decir que todo haya sido malo. Las vacaciones es Suiza estuvieron muy bien, un poco tristes pero bien. Del SEIEM de Badajoz tampoco tengo queja, (¡Cómo está el jamón!), lo peor fué a la vuelta. Y bueno, no hay más que darle a la ruedita para abajo para ver lo demás.

Dicen que la felicidad en la vida depende en un 10% de lo que nos pasa, y en un 90% de la actitud con la que nos enfrentamos a lo que nos pasa, pero yo discrepo. O el 10% es muy grande o yo no soy capaz de manejar el 90% restante, y mira que lo intento.

Estoy segura de que si hoy brillara el sol el tono de esta entrada sería más luminoso, pero si toca niebla, pues toca niebla.

Ayer leí un deseo de fin de año, que lo mejor de este año sea lo peor del que viene, y me gusta, aunque lo afinaría un poco deseándoos a todos

que lo mejor de vuestro pasado sea lo peor de vuestro futuro

y tened en cuenta que en cada momento lo único que podemos vivir es el presente.

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