09 enero 2009

Casi es sábado

Esta semana ha sido un poco extraña, hasta el jueves no había clase, pero Lorenzo ha trabajado todos los días salvo el martes.
El edificio estaba helado, y ayer yo sólo fuí un rato, y hoy que ya era día normal he tenido reunión en el Quinti y después clase con Chema, así que poco he podido hacer de lo mío.
Hoy han amanecido blancos todos los alrededores, los campos, el parque , la carretera, los tejados de las casas vecinas, y hasta el alfeizar de la ventana. Hacía un frío helador, 3 bajo cero, y he rescatado del armario mi anorak de esquiar. Es un poco llamativo, pero abriga que no veas. Me lo compré hace unos 20 años, cuando el esquí y la montaña formaban parte de mi día a día, y sorprendentemente me está como entonces. ¡Será que no he cambiado mucho!
Al ir al Insti las calles estaban cubiertas de hielo y todos los jardines de nieve sin pisar. El olor a frío me reconforta cuando voy bien abrigada, y hoy ese era el caso.
A media mañana el sol ha hecho brillar la nieve y ha templado el día, era la hora del café y daba gusto estar en la calle.
Por la noche cena con los amigos, regalos de reyes y pizzas, play station y tute, cerveza y crema de orujo, y Diana que ha llegado a casa a las 10 y media contra todo pronóstico (tenía toque de queda a las 12:30).
En fin, que mañana es sábado y la semana que viene ya es una semana más, hay que volver a la tranquila rutina, y a empezar a cumplir los propósitos de año nuevo.

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