08 enero 2009

La Oreja de Vangog


La Visita

Puede ser que el viaje no esté mal
Que un ángel celestial me invite a cenar

Puede ser que no haya más allá
Que el cuento acabe mal y no vuelva a empezar.

Hoy ha venido a verme una mujer alta y sonriente
(Me ha dicho) coge mi mano fuerte y sígueme

Puede ser que el cielo tenga mar
Que sea un buen lugar para verte llegar

También puede ser que no te vuelva a ver
Que tenga que sufrir mi destierro sin ti

Hoy ha venido a verme una mujer alta y sonriente
(Me ha dicho) coge mi mano fuerte y sígueme

Vino vestida de blanco
Se sentó a mi lado y me hizo sonreír
Mientras aún tirabas tú de mí
Y antes de su beso eterno
Le pedí un deseo que pude cumplir
Deshojar la luna para mí
Y en el pétalo de la esperanza
Pude ver tu nombre y el de otra mujer
Suspiré tranquila serás feliz otra vez
Suelta ya mi mano, suelta ya mi mano
Suelta ya mi mano estaré bien

Hoy he buscado la letra de esta canción, movida por un comentario de mi cuñado Juanjo el otro día sobre lo oportunos que son los chicos de La Oreja, y me ha impresionado.
Me he emocionado al leerla y me ha producido una sensación extraña, como si de repente me diera cuenta de que no sólo los niños han perdido a su madre, sino que él ha perdido al amor de su vida, a su compañera, a la persona que compartía su camino.
Y como es lógico todos nos volcamos con los pequeños, nos encargamos de llevarlos y traerlos cuando hace falta, de que no estén solos, de cortarles el pelo, bañarles, prepararles la cena, nos repartimos el tiempo en que ocuparnos de ellos...
Y me da la impresión de que no es suficiente, de que no hago lo suficiente. Quizá si por los niños, pero ¿y el? ¿Tendrá alguien con quien hablar cuando le haga falta? ¿Estará asumiendo su pérdida o simplemente funciona y hace cosas para no pensar? ¿Será su actividad una manera de llamar nuestra atención?
Todas estas preguntas resuenan hoy en mi cabeza y no encuentro respuesta. Tampoco sé si me compete el contestar, o el buscar que me contesten. No se si soy la persona adecuada para plantear esto, ya que esas mismas preguntas me las podría hacer sobre cualquiera de nosotros.
Todavía es muy pronto para poder mantener una conversación sobre Alicia sin que las lágrimas inunden mis ojos, aún es pronto para poder recordar con ternura los buenos momentos compartidos con ella, aún es pronto para superar la rabia de la pérdida.

1 comentario:

Galatea dijo...

Hace tiempo lei en alguna parte:
Puedes llorar porque ha muerto o sonreir por que paso por tu vida.
Yo intento recordar con una sonrisa a aquellos que pasaron por mi vida, y espero que a mi me recuerden con una gran carcajada.
Besos y animo